La llegada

--Entonces... ¿estás cómodo? ¿Todo correcto? Si necesitas alguna cosa más, dilo.
--Sí, todo bien, no te preocupes, gracias.
--Pues entonces, ¡bona nit!

Apagó la luz y entró en su habitación, cerrando las dos hojas de la puerta tras de sí.

Tal vez no estaba cómodo. Todo era raro. Allí estaba, en un rincón de aquella sala que hacía las veces de pasillo. Tumbado sobre una colchoneta y enfundado en un saco de dormir ajeno. Quieto, hierático, a lo egipcio, no fuera a salirse del área que cubría la colchoneta y dar con los codos en el suelo.

Miró al techo. Una moldura --sencilla-- delimitaba el contorno de la habitación. Otra, decorosamente voluptuosa, rodeaba el engarce de la lámpara, o eso creía distinguir a la escasa luz que entraba por la mallorquina entrecerrada.

Muy quieto, sin hacer ruido. Cierra los ojos, creyéndose caer rendido al sueño. "Ahora que le he pillado la postura". Se oye un motor, acercándose. "Que pase, que pase, estoy casi dormido." Eso quisiera. Se acerca más el motor y sube el volumen del mismo. "El camión de la basura, qué típico. No me molesta, estoy acostumbrado. Todos suenan igual."

Golpes secos; hasta se imagina el hedor desprendido al vaciar los cubos en el camión. ¿Los cubos? "Pero esto no suena a cubos... estos golpes son demasiado pesados para ser un cubo". ¿Cómo era el sonido de los cubos? ¿Algo más agudos tal vez?, como un gran tambor. "Serán contenedores". Imaginaba todo el proceso: los operarios acercando el contenedor al camión; el movimiento mecánico que lo alzaba y al tiempo que deslizaba la tapa, vaciaba los contenidos del mismo en el camión. El hedor desprendido. "¿Será igual también, o será diferente? Un hedor más grave, para los contenedores graves". El camión se aleja, y con él los pensamientos hediondos.

Lo que no vuelve es el sueño (quizá se fue con el camión). Abre los ojos de nuevo, insomnio súbito. La nada --en el techo--, ceñida con una grieta que va de izquierda a derecha. ¿Serían vigas de madera? Ha visto un año en el portal, pero no recuerda cuál. Apuesta a que es del mil ochocientos noventa y algo. Madera seguro.