La estación

En la encrucijada de los cuatro caminos (o las dos carreteras) quedan unos escombros viejos; una esquinita aún se distingue y al otro lado hay una pared con un ventanuco en forma de estrella.

El resto se lo llevaron para hacer cimientos. Reciclaje a la antigua usanza. Y aún más: no eran dos carreteras, sino un caminito y una vía. Echaron los escombros de los escombros sobre la vía, y la llamaron carretera. Y todos tan contentos.

Total, coger el tren era de pobres. Y ellos ahora eran señoritos.