Casas viejas, ratas y fantasmas

Ventana de fantasmas

Las casas viejas tienen fantasmas.

Y huelen a rata.

Mira las verjas, oxidadas, quizá cayendo a trozos, protegiendo a la gente de los fantasmas. Cuanto más vieja la casa, más fantasmas.

Y más ratas.

La carcoma es amiga de los fantasmas también. Les gustan las ventanas carcomidas pues pueden escaparse entre los pequeños intersticios cuando las verjas no miran.

Y las ratas hacen agujeros.

Por eso a los fantasmas les gustan las ratas, y las casas viejas en las que hay muchas ratas. Es sencillo.