Deu i deu

Era una mujer a la que la vida había tratado a golpes, pero ella le seguía sonriendo, armada con una inocencia y un candor que, aparte de disuadirla de más de un intento suicidio, también daban alas a los desgraciados que se aprovechaban de su buena intención.

Su madre, enferma y moribunda, le arregló una boda con un ex-maquinista prejubilado, para que así no se quedara sola, ya que él cobraba una pensión, así que la dejaba con la vida resuelta. Lamentablemente, el ex-maquinista no se había prejubilado en vano: a los pocos meses murió de neumonía y ella se tuvo que poner a fregar suelos, paredes y lo que se presentara, con 15 años.

No sabía ni leer ni escribir, pero afirmaba que sabía contar. Y de ahí le vino su apodo:

Si jo sé contar!! Mire! 1 més 1 son dues, 2 més 2 son quatre. I un, dos, tres, quatre, cinc, sis, set, vuit, nou i deu. I deu i deu, vint! (*)

Y la conocieron como deu i deu de aquel entonces en adelante.

(*) Traducción: ¡Si yo sé contar! ¡Mire! Uno más uno son dos, dos más dos son cuatro. Y uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez. Y diez y diez, ¡veinte!