Díscola olla

-- ¿Y desde cuándo tienes esta olla? Es rara...

-- ¿Rara? ¡Bueno! La tengo desde hace unos años... Por lo menos, desde que nos cambiamos aquí. ¿No te he contado cuando saltó el tope?

-- No, ¿explotó?

-- Se ve que me despisté o algo, y estaba el fuego demasiado fuerte, demasiado rato. Bueno, pues estaba en el comedor, y de repente oigo: "¡PAAAM!" ¡Un ruido...! Y luego: "¡paf, paf, paf...!" Me vengo corriendo, a ver qué había pasado, ¡y no sabes con qué me encuentro!

-- ¿Qué era?

-- Había saltado el tope de seguridad, porque la válvula había aguantado... ¡y por el agujero estaban saliendo todos los garbanzos a escape, uno detrás de otro! ¡Paf, paf, paf!

-- ¡Qué! ¿¡En serio!?

-- ¡Sí! Mira... ¡qué desastre! La campana la tuvimos que pintar de nuevo, después de desincrustar todos los garbanzos que se habían quedado pegados; la bombilla, pues claro, ¡reventada! Cómo costó quitarla, desenroscando el casquillo sin cortarse con lo que quedaba... ¡Nunca había visto nada así!

-- ¡Ni me lo habías contado!